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LA DESPEDIDA

 

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LA DESPEDIDA

Diana ya me estaba haciendo una de las suyas de nuevo. Allí estaba yo en aquella esquina a las diez de la noche esperándola para marcharnos a Altea a celebrar su despedida de soltera. Me puse a pasear de una esquina a otra y claro, ¿qué más me podría pasar?, pues que me pidieran el precio, y eso fue el colmo. Y todo por su despedida de soltera. Cada minuto que pasaba sentía como la sangre me hervía más, y a punto estuve de explotar y ensangrentar a todo bicho viviente, que por otro lado no hubiera estado mal para espantar a los abejorros que intentaban acercarse, que la que suscribe, aunque madurita, todavía está de buen ver.

Por fin he divisado su coche, a lo lejos, eso sí. Viene con su amiga Marisa desde Madrid, que a saber quién será esa.

Ya de camino me cuentan:

—Que si el atasco de la M30, —claro como yo soy de provincias pues no puedo contradecirlas.

—Que si dejar al perro de Diana con su maleta en casa del ex marido de Marisa para que lo cuidara el fin de semana y que estaba a cuarenta kilómetros en sentido contrario. —Aunque esto último no lo entendí muy bien, pues eso de llevarse tan bien con tu ex que le puedes dejar a la hija en común y además a la ex suegra y al perro de la amiga…  En mis tiempos era hasta pecado saludar al cónyuge contrario. ¡Estos tiempos cuanto han cambiado!, antes eran más divertidos.

—Que si el GPS se ha equivocado y las ha mandado a otra calle. —Esto sí que es imperdonable, llevar un coche y que el GPS se equivoque, es de lo peor que te puede ocurrir hoy en día. Atrás quedan en mi recuerdo las calles sin asfaltar y el único GPS del que podíamos disponer era un mapa mugriento que ibas consultando mientras conducías y que era tan grande que para buscar algún camino tenías que darle la vuelta con el consiguiente desafío que ello suponía, o, sencillamente, parar en la cuneta con el riesgo de recibir toda clase de insultos de los conductores que circulaban detrás. Hoy tenemos el GPS y si alguna vez te manda a otra calle, como es este el caso, aunque sea una paralela a la que buscas, se convierte en un drama tremendo digno de comentar en los mejores eventos. ¡Qué tiempos!

En el chiringuito de la playa de Altea nos esperaban desesperadas el resto de las chicas con las que íbamos a compartir ese fin de semana. Loly, que resultó ser una santa. Christine, su prima, la francesa de Marsella y que nos cautivó a todas y a todos.

Esa noche terminamos en la terraza del piso de Loly (la santa) conociéndonos un poco y haciendo planes para el fin de semana. Se nos presentaba al día siguiente un sábado duro y debíamos estar preparadas, así que nos marchamos a descansar pronto.

El día amaneció descansado y radiante y después de desayunar nos encaminamos al hotel a descubrir el circuito de spa y masajes que tanto nos merecíamos. Y después al chiringuito de los arroces y el tinto para terminar durmiendo una buena siesta. Por la noche, cena y risas, baile y risas, vinos y risas, compras y risas, y al final solo existían las risas.

El baile, aunque animado, no estuvo exento de rarezas. Sin ir más lejos, la francesa Christine, bailaba con una mopa. Si, algo parecido a una escoba, pero aquella recoge mejor el polvo…, aunque a veces se entusiasmaba y parecía que estaba abrazando a un hombre con mucho cariño. Una cosa extraña la verdad. Tengo que aclarar que Christine está divorciada cuatro años y duerme con una bolsa de agua caliente, dice que por tener algo caliente que llevarse al cuerpo… Así que es rara de narices y encima ¡francesa!

A alguien del grupo se le ha ocurrido comentar que celebremos a partir del año próximo y sucesivos el aniversario de la boda de Diana y en eso no estoy nada de acuerdo. Diana que celebre sus aniversarios con su marido que para eso se casa.

Yo les quiero proponer otra cosa cuando las vea: que cada año nos reunamos para celebrar otras despedidas de soltera, y creo que la próxima debería ser la de Santa Loly. Porque a ver, Marisa con la relación con su ex no le hace falta calor. A Christine ya tiene sus bolsas calientes y la mopa, y a mí ya se me han pasado todos los calores. Así que mi voto para la Santa de Loly.

Y ya conocéis el refrán: No hay dos sin tres…

 

 

 

One Comment

  1. Carmelo Escudero Saldaña Carmelo Escudero Saldaña

    Hola Manoli,

    Este comentario es desde la entrada Despedida

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