Hola amigos:
Aquí estoy de nuevo, después de la recuperación de mi hijo David que tuvo un accidente y fue operado del hombro donde le han puesto tres placas de titanio, y ahí he estado yo velando por su salud y cuidándolo primorosamente.
Ahora ya ha vuelto al trabajo y yo a mi «normalidad», dícese del gym, familia, veladas literarias, paseos, lecturas y abundantes risas.
Hoy os quiero hablar de la gente. ¿Quién es la gente? ¿Os sentís identificados con la gente? La gente somos todos nosotros. Hablamos y hablamos sobre «la gente» como si fueran los extraños y a veces los malvados que nada tienen que ver con nosotros. Cuando hablamos de la gente nos referimos al resto de personas fuera de nosotros, pero nosotros somos «la gente» para ese resto de personas, o sea, todos somos ellos, entonces por qué hablamos de los demás, de la gente, como si fueran los raros, los incultos, los confundidos, los extraños, los locos… Creo que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido así y nos han catalogado como tales englobándonos en un grupo de «gente» extraña. No me gusta la palabra «gente», me parece despectiva, como si fuera necesario erradicarla, exterminarla. Por no sé qué razones puntuales, todo dependerá de cómo nos encontremos nosotros en cada momento, qué experiencias nos esté tocando vivir, entonces la «gente» tendrá un calificativo destructivo distinto.
La Gente soy yo, aunque no me guste la palabra Gente.
Ahora toca hablar de mi conga que se para y se esconde por debajo de los muebles, se cree que porque esté debajo de una silla no la voy a ver, como mi perra Gala, que cuando hacia alguna trastada se escondía debajo de la mesa y se tapaba la cabeza y así creía ella que no le veía el resto del cuerpo.
Ahora está enfadada conmigo, a veces no me mira, solo de reojo y se activa muy enfadada. Creo que es porque me ha oído hablar por teléfono sobre mi próximo viaje a Estados Unidos, piensa que la voy a dejar sola y no voy a volver. Como ha estado perdida tanto tiempo ahora no se quiere separar de mí. Bueno, es una suposición que quiero creer, pues no quiero pensar que haya vuelto a las andadas de no querer trabajar y encima actuar como si fuera la dueña de esta casa, que dueña tampoco soy yo, pero que yo pago para que lo parezca.
Me despido de todos vosotros hasta pronto que os traeré noticias divertidas de las Américas.
Frase del día: UN CORAZÓN SIN RENCOR, HACE UN SEMBLANTE ALEGRE.
Hasta pronto amigos.
Sigo con la vida y os voy contando.