Capítulo 2

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Amigos:

Otra vez me encuentro frente a vosotros para contaros mis experiencias de esta nueva y fructífera época. Hoy le toca el turno a mi nieta Adriana. Ella tiene nueve años y le gusta estar conmigo porque dice que me quiere y se divierte mucho y ahora la puedo disfrutar más tiempo.

Hace unos días se quedó a dormir conmigo. Es miedosa y al acostarnos la noté seria, me dijo que tenia miedo de que estuviéramos las dos solas y el ruido de la calle le asustaba, la intenté tranquilizar y creía haberlo conseguido hasta que apagué  la luz de la mesita de noche y  ella pidió encenderla.

–Abuela enciende. –Abuela apaga. –Abuela enciende otra vez. –Abuela apaga. –Abuela enciende.

Encendí de nuevo la lámpara y me senté en la cama. Mi nieta me miraba perpleja mientras le hablaba a Lumi (mi lamparita) que me transmitía preocupada su bajo estado de energía y me advirtió muy triste que si continuaba así, pronto se apagaría su luz.

–¿Abuela, con quien hablas?

–¡Pues con Lumi! mi lámpara, que está triste porque le queda poca energía de tanto encender y apagar. Le he dicho que no se preocupe que tienes miedo y que ella te tranquiliza. Lumi tiene miedo de apagarse para siempre y le he dicho que tenga paciencia que ahora mismo nos dormimos.

Adriana soltó una carcajada y no podía parar de reír.

–¡Abuela!, por favor abuela no me hagas más de reír, decía. ¿Cómo le hablas a una lámpara abuela? ¡Las lámparas no hablan!

–¡Serán tus lámparas!, la mía si lo hace, es mi compañera y mi luz. Cuando estoy triste la enciendo y la miro y puedo percibir sus guiños y entones le hablo e imagino las cosas que piensa.

Así la pude distraer, y entre risas y Lumis, Adriana se durmió tranquila soñando con lámparas que hablan.

Desde entonces Adriana me pregunta de vez en cuando como está Lumi.

Hasta pronto, amigos.

3 pensamientos en “Capítulo 2

  1. Querida Manoli: Me alegra mucho que te hayas decidido a compartir las experiencias de tu «nueva vida». Es un placer leerte y tus aventuras aportan un humor que siempre es bienvenido. Besos de tinta

  2. Me ha gustado mucho tu relato. Entiendo que tu nieta te quiera tanto. Y deliciosa la idea de una lamparita habladora.

    Un abrazo,

    Cristina

  3. Me ha encantado tu relato Manoli, es refrescante y dulce como una piña colada. Qué suerte tiene Adriana de tener una abuela imaginativa, divertida, alegre y positiva como tú. Sigue creando relatos felices que nos pinten sonrisas.
    Besos de colores.

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