Capítulo 43 VISITA A HOTEL VENEZIA EN LAS VEGAS Y DESPIDO
Categorías Diario de una jubilada0 comentariosQueridos amigos:
El Hotel Venezia de Las Vegas (Nevada) fue testigo de mi sorpresa, volamos hasta allí desde el aeropuerto de John Wayne en California. Al bajar del avión, nos recibieron las luces cegadoras de las máquinas de juego del aeropuerto, ya que este era un gran casino, me entraron ganas de quedarme a jugar, quería quedarme, suplicaba quedarme, pero mi amiga tiraba de mí. Al llegar al Hotel, casi me caigo hacia atrás intentando mirar el final del edificio. Todo era inmenso, grande, como los tejanos. Me sentía diminuta, como una enanita.
Recorrimos varios hoteles pues dentro era donde se celebraba la vida y cada uno representaba la ciudad de su nombre. El nuestro, el Venezia escondía dentro sus canales con góndolas surcando el interior, con la Plaza San Marcos bajo un cielo azul que simulaba el atardecer lleno de restaurantes italianos, mientras las máquinas y mesas de juego inundaban el espacio. Descubrir Estados Unidos fue un acontecimiento para mis ojos que se llenaron de experiencias únicas que seguramente nunca más, en esta vida, volveré a vivir.
El tejano no había aparecido… hasta que, el último día de estancia, alguien deslizó un sobre por la puerta de la habitación, era de él, pidiendo disculpas y despidiéndose, y yo aluciné, ¿cómo era posible que este hombre supiera en qué hotel y en qué habitación nos hospedábamos? Tuve que reconocer que lo había echado un poco de menos, y no dejaba de preguntarme ¿quién demonios era? Esperaba no volverlo a encontrármelo nunca más…
Ya de vuelta a Alicante he tomado una drástica decisión pues he decidido despedir a mi cuerpo, de manera fulminante. Si, cuando os cuente el porqué, me vais a dar la razón. Pues he estado acatarrada sin ganas de comer, solo líquidos, sin alcohol. Y dentro del malestar que he pasado, he pensado, pues qué bien, si no como, adelgazo, ¿verdad?, pues me he pesado al cabo de una semana sin comer y… he engordado 2 kilos, ¿what? ¿Quién tiene la culpa?, pues mi cuerpo, así que lo he despedido sin indemnización porque es capaz de gastarse todo el dinero en comida o en dieta, vete tú a saber. Mi cuerpo todavía no ha reaccionado al despido, aunque me imagino que como es cañero algo hará contra mí. Se le acabaron los descansos con aire acondicionado, disfrutar del agua del mar, las paellas que tanto le gustan con las cervecitas frescas y el pan con alli oli. Y pensando pensando qué más hacer para que se marche con viento fresco, le he quitado al peso del baño la pila para que no se le ocurra a mi cuerpo pesarse y luego reirse de mí. Ahora tengo que buscar un sitio para esconder la pila antes de llevarla a reciclar. Sí, ¿para que la voy a esconder si luego la tengo que llevar a reciclar? Pues no sé, por hacer algo, igual se me olvida donde la he puesto y retraso su salida, no sé si será bueno, pero… Ahora a esperar su reacción al castigo, sé que va a protestar pero no hay vuelta atrás. El fallo del despido es firme, sin recurso. Ya os contaré.
Frase del día: EL SABIO RIE MUCHO Y A MENUDO.
Sigo con la vida y os voy contando.
Hasta pronto amigos.